Diario Senegal

Como ya vimos en entradas anteriores, queremos aportar toda la información que sea posible del último viaje que hicimos. Si os perdisteis el último post que trataba acerca de los gastos que tuvimos durante toda la aventura, puedes verlo aquí.

 

Comenzamos con la serie de...Diario de A Bordo por Senegal! Ésta es la primera entrega sobre el viaje que realizamos el pasado Febrero/Marzo por el país de la Teranga para que os animéis algún día a dar el salto a África y perderos por los muchos rincones que ofrece éste hermoso país.

Esperamos que lo disfrutéis como nosotros disfrutamos el viaje 😉

 

Gazpacho y Mochila llegan África!

Aterrizaje en Dakar

Eran las 20:00 del día 13 de Febrero y ya estábamos en el Aeropuerto del Prat, nerviosos y ansiosos por ajustarnos el cinturón de nuestros asientos y poner rumbo a ese hermoso país que tanto nos habían hablado y del que tantas cosas habíamos leído… pero todavía quedaban 4 largas horas de espera… 😀

Pero para no aburriros con detalles insignificantes que ocurrieron durante esas horas iremos directos al aterrizaje en la capital de Senegal, Dakar. Fue bien, un aterrizaje liviano con pocas maniobras que pudiesen sobresaltar el inicio de la aventura por África.

Antes de salir del avión ya tuvimos nuestro primer contacto que nos haría cambiar los planes para las siguientes 12h. Llegamos a las 00:30 del día 14 y nuestra intención era la de quedarnos a dormir en el aeropuerto para podernos ahorrar una noche de alojamiento... craso error. Tal como sales del avión, tus únicas opciones son o ir a la cinta transportadora, o…ir a la cinta transportadora y a la calle. Así que, cosas del destino, conocimos a Mari, cuando amablemente pidió a Alba si podía sostener a Lola, su pequeña y preciosa hijita, mientras ella se preparaba para bajar.

Mari llegaba a Dakar para que Lola conociese a su padre, Diabel, un chico senegalés que Mari había conocido años atrás y con el que debía arreglar los papeles del matrimonio para poder obtener su pasaporte hacia España y así estar junto a su hija.

Mari-Diabel-Lola

Mari, Diabel y la pequeña Lola

Como ella conocía el aeropuerto y la manera de moverse por Senegal, nos pegamos a ella y, ya de paso, le ayudamos con los equipajes y con Lola.

Después de estar una larga hora esperando a que saliesen las mochilas, un chico se ofreció amablemente a acompañarnos hacia la salida (con su correspondiente petición de propina al finalizar el servicio), saltándonos el último control del aeropuerto y sorteando toda la cola que había. El hecho de ir con la pequeña Lola ayudó!

Así que, ya en el parking del aeropuerto, pudimos vivir en primera persona lo que tendríamos que pasar en las Gare Routieres para dirigirnos a cualquier otra ciudad. Decenas de taxistas te abordaban para llevarte a donde fuese por un precio más alto del habitual. Pero como ya hemos dicho, íbamos con Mari y allí conocimos a Diabel, que nos conseguiría transporte y alojamiento en el mismo hostal donde pasarían ellos su estancia en la capital.

Situado en el barrio de N’Gor y escondido entre estrechos callejones de la zona estaba el Chez Wade. Era un pequeño edificio que constaba de unas cuantas habitaciones a tan solo 3 minutos de la playa, y del barco que te llevaba a la bonita Isla de N’Gor. Como no pudimos avisar con antelación nos tuvimos que ‘conformar’ con una habitación doble con tele, baño y agua caliente. Así que como ya era tarde, no tardamos en acostarnos y descansar para adentrarnos al día siguiente en las entrañas de Dakar.

ChezWade

Vistas desde el Chez Wade

Primer contacto diurno con la capital

 

Pasada la primera noche oficial en la capital, nos levantamos con ganas de aprovechar al máximo las horas de sol y nos dirigimos hacia el único alojamiento que habíamos reservado con antelación desde Barcelona. Nos despedimos de Mari, Diabel y la pequeña Lola y pusimos rumbo al Hotel Du Phare.

Situado en la zona de Les Mamelles, era un bonito hotel con un patio interior donde podías degustar uno de los platos que tanto recomiendan en las diferentes páginas de viajeros (no fue nuestro caso 😛 ). Hicimos el check in, dejamos las cosas en la habitación asignada y decidimos probar de ir andando hasta el puerto (10km aprox. con un sol radiante sobre nosotros).

MonumentoRenaissance

Monumento Renacimiento Africano

Queríamos aprovechar también para ir visitando los diferentes lugares de interés que habíamos leído con antelación en la guía Lonely Planet de Senegal y Gambia. Así que, con la mochilita al hombro y con una botella de agua bien fría (primordial para hidratarse con el calor) nos pusimos en marcha parando en el primer monumento que se nos cruzó por delante en nuestro largo camino hacia el puerto: Le Monument de la Renaissance Africaine.

Éste monumento dedicado al resurgimiento de África fue inaugurado el año 2010, no exento de polémicas por sus dimensiones y costes. Sin embargo, la visita interior a éste monumento tendría que esperar hasta la vuelta a Dakar a principios de Marzo, ya que prometimos a nuestro colega Lamine que lo visitaríamos con él.

 

Después de echar un vistazo por los alrededores, seguimos marchando pudiendo ver hechos tan característicos de Senegal como es el Taxi-brouss, los famosos sept-plasses, la hora del té ataya (cualquier hora del día es buena para el té en Senegal)…

TaxiBrousee

Taxi Brousse

 

Antes de salir no habíamos calculado exactamente cuánto podríamos tardar en alcanzar nuestro objetivo, así que se nos hizo la hora de comer. En realidad, la adelantamos para poder probar algún plato típico senegalés y seguir la marcha bajo el sol abrasador.

Como buenos amantes catadores de los platos autóctonos, nos decidimos por sentarnos en un pequeño restaurante y degustar una ración del Plat du jour y un arroz con verduras. Como ya comentamos en nuestro post de Presupuesto para Senegal, si queréis comer rápido y a buen precio, los platos del día (o Plat du jour) son la mejor opción.

 

Comida

Parada para repostar

Con los estómagos llenos continuamos nuestra marcha hacia el puerto, no sin antes perdernos un rato por sus calles y mercados, pasando por la Gran Mezquita de Dakar. Fue en uno de estos momentos cuando nos encontramos con una persona que nos ayudaría y guiaría en nuestra primera etapa en la capital senegalesa. Aba, un chico senegalés con pintas de ‘malote’ que creíamos que nos quería vender la moto por la manera que nos entró a saludar y camelar. (Sabemos que es triste pensar ésto pero fueron cientos los que nos abordaron antes intentando sacarnos unos cuartos aprovechándose de nuestra situación de tubabs).

GranMezquita

Gran Mezquita

Lo cierto es que, al principio sí que intentó vendernos algo, o al menos ayudar a un amigo suyo a encasquetarnos algún cuadro, souvenir o incluso un djembé. Pero viendo nuestro poco interés y nuestra prisa por llegar lo antes posible a nuestro destino, decidió acompañarnos. Y ésta compañía fue bien grata, ya que, de no ser por él, nunca hubiéramos podido embarcar en el ferry que nos llevaría hacia Casamance.

Una vez en el puerto nos dirigimos a las taquillas para comprar el billete hacia Ziguinchor. Lamentablemente, acababan de cerrar las taquillas y muy ‘amablemente’ la chica que todavía quedaba en el interior nos dijo que ‘ni de coña quedaban pasajes’ (en francés, claro). Ante nuestra cara de gilipoyas, Aba tiró de sus contactos y nos presentó a Aimami, un personaje que supuestamente trabajaba en el barco que unía Dakar con la Isla de Gorée. (Y decimos supuestamente porque en ningún momento lo vimos trabajar 😀 ).

Después de un ir y venir y unos cuantos billetes de más, por fin teníamos pasaje. Aunque esto no lo sabríamos hasta minutos antes de partir…

 

Con todo esto se nos hizo la hora de volver a nuestro alojamiento en las Mamelles. Allí ya y después de que Aba nos consiguiese un taxi a un precio razonable para tubabs, improvisamos una cena con varios productos que habíamos traído de casa para los primeros días.

Habitación Hotel Du Phare

Habitación Hotel Du Phare

Cuando pensábamos que ese estresante día había acabado, llego la noche y con ella los mosquitos!!!! El Hotel Du Phare se podría considerar como un bonito hotel con unas prestaciones excelentes... de no ser por su falta de mosquiteras y los millones de mosquitos que nos atacaron durante la noche.

Y pensaréis…y el repelente? Digamos que se enjuagaban la boca con él y nos los escupían a la cara. xD

Resumen de la noche: eran las 4 de la madrugada e Ikna estaba con los ojos inyectados en sangre luchando a muerte contra todos y cada uno de los mosquitos de esa maldita habitación…

Por suerte para nosotros, la siguiente noche la pasaríamos en el centro de Dakar.

Continuará...

 

Éste ha sido el primero de una serie de post relacionados con nuestro periplo por Senegal.

La semana que viene continuaremos con la primera etapa que pasamos en Dakar hasta subir al ferry que nos llevaría para el sur del país...Casamance!

Esperamos que disfrutéis con nuestras aventuras!

Nos vemos por la redes

Gazpacho y Mochila

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