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Puede que nos hablen de Grecia y tengamos grabada en mente las imágenes de islas idílicas como Santorini, Miconos o Corfú. Sin embargo, la Grecia continental no se queda atrás, y tiene lugares de ensueño que podemos recorrer en coche con la comodidad de parar donde nos plazca. Hoy os traemos la ruta que realizamos durante 12 días y que nos llevó a descubrir, de norte a sur y de este a oeste, este país tan apasionante.

RESUMEN DE LA RUTA EN COCHE POR GRECIA CONTINENTAL

  • Día 1: Barcelona – Atenas
  • Día 2: Atenas – Stenemitsa – Dimitsana – Olympia
  • Día 3: Olympia – Monemvassía
  • Día 4: Monemvassía – Mistrás – Sparta – Epidauro
  • Día 5: Epidauro – Nafplio – Micenas – Atenas
  • Día 6: Atenas – Arahova – Delfos – Meteora
  • Día 7: Meteora – Ioánina – Párgas
  • Dia 8: Párgas – Lefkada – Náfpaktos
  • Dia 9: Náfpaktos – Corinto – Atenas
  • Dia 10, 11 y 12: Atenas

Día 1: Barcelona – Atenas

Nuestro primer día en Grecia, no se podría llamar ‘primer día’ como tal, sino más bien primera noche en Atenas. El vuelo salía a las 18:45 y llegábamos a las 22:35 (una hora más respecto al horario de aquí). Y eso sin contar los 45 minutos de tren para llegar del aeropuerto a la ciudad. Así que, llegamos a casa de nuestro amigo, nos pusimos un poco al día y nos fuimos a dormir.

 

Día 2: Atenas – Stemnitsa – Dimitsana – Olympia

Tras levantarnos y desayunar, pusimos rumbo a la casa de alquiler de coches para empezar a recorrer el país. Nuestro objetivo para el primer día era hacer noche en Olympia. Sin embargo, antes de llegar, tomaríamos una carretera secundaria para hacer un par de paradas en algunos de los pintorescos pueblos de Arcadia Central.

Decidimos visitar Stemnitsa y Dimitsana, dos villas con mucho encanto enclavados en las montañas de la zona de Gortynia.

Muy cerca de Stemnitsa se encuentra el Monasterio Prodromou, construido al lado de una montaña rocosa, justo en la garganta del río Lousios. Por timing no pudimos visitarlo, pero por lo que hemos leído, es un lugar en el que merece la pena hacer una parada.

Tras un largo día de carretera, finalmente llegamos a Olympia, cuna de los antiguos Juegos Olímpicos. Allí nos hospedamos en Central GuestHouse. ¡Un alojamiento que recomendamos muchísimo! No sólo por la habitación, equipada con todo lo necesario para pasar una agradable noche, sino también por Kostas, su propietario. Estuvimos hablando un buen rato con él y aprendimos largo y tendido sobre la historia de las Olimpiadas, así como recomendaciones para nuestro viaje.

Stemitsa

Vistas desde lo alto del mirador de Stemnitsa

Día 3: Olympia – Monemvassía

Dicen que el tiempo apremia, así que desayunamos pronto y vamos directos al Museo Arqueológico de Olympia. Después de maravillarnos con las obras que alberga, como el Hermes de Praxíteles, visitamos el parque arqueológico de Olympia. Los restos se encuentran bien conservados y aunque no dan mapas, hay paneles explicativos con los que te puedes orientar. A la salida decidimos visitar el Museo de las Olimpiadas, donde a lo largo de la exposición descubres los orígenes y curiosidades de los Juegos Olímpicos.

Viajar en invierno te obliga a madrugar, ya que los restos arqueológicos abren a las 8:00 y cierran a las 15:00, pero también tiene ventajas, como que todas las entradas están a mitad de precio. La entrada combinada de los restos de Olympia, el Museo Arqueológico y el Museo de las Olimpiadas cuesta 6€ de noviembre a marzo (12€ el resto del año).

restos arqueológicos de Olympia

Restos arqueológicos de Olympia

 

Acabados de ver los restos y museos de Olympia, tomamos un café y ponemos rumbo a Monemvasia. Tenemos por delante unos 230km.

Monemvasia es un pequeño pueblo asentado en un peñon que se desgajó del Pelopo­neso en el siglo IV a causa de un terremoto. Desde el siglo VI está unido al continente por un arrecife. La ciudadela fue construida detrás de una colina, bajo los acantilados, lo que hace imposible ver el pueblo desde el exterior. Sólo descubriréis la ciudad al cruzar la puerta principal bajo la muralla fortificada. Merece la pena subir hasta la la ciudad alta y al castillo desde donde tendremos una espléndida vista de los tejados y el mar.

Llegamos sin muchas expectativas del sitio y fue una grata sorpresa. De hecho, se ha convertido en nuestro pueblo ‘favorito’ de toda la ruta por Grecia.

Nos alojamos en el Mpalkoni Sti, en Gefira, el pequeño pueblo costero unido por el dique a Monemvasia. Paseando tranquilamente tardas uns 20 minutos en llegar de un pueblo al otro y el paseo te ofrece unas bonitas vistas de la costa y del peñon.

 

Monemvasia

Vistas desde la entrada a la ciudadela de Monemvasia.

Día 4: Monemvassía – Mistrás – Esparta – Epidauro

Volvemos a la carretera, esta vez nos dirigimos a Mistrás. Se trata de una antigua ciudad fortificada, que en su día fue la capital cultural del Imperio Bizantino. Podríamos decir que consta de dos visitas: La parte superior, donde se encuentran los restos de la fortaleza, la iglesia de Agia Sofía y el Palacio de los Déspotas. Y la parte baja de la ciudad, donde se encuentra el Monasterio de Pantanassa, el Monasterio de Peribleptos, la Iglesia Metropolitana de Hagios Demetrios, el Monasterio de Brontochion y la Iglesia de Agios Teodoros. Recorrerlo todo entero nos llevó unas 3 horas. Al finalizar, el hambre apretaba así que nos dirigimos a Esparta.

 

Mistras

Mistrás tiene mucho encanto.

Esparta no es uno de los imperdibles de Grecia, pero si queréis hacer una pequeña parada, podéis visitar las ruinas. Su vestigio más relevante es el antiguo teatro, pero también se conservan restos de la acrópolis y una fortificación romana. Muy cerca de los restos, también encontramos la tumba de Leónidas. Tras nuestro breve paso por Esparta, conducimos hasta Epidauro, donde pasamos la noche en el apartamento Panorama, para al día siguiente visitar su famoso teatro.

 

Día 5: Epidauro – Nafplio – Micenas – Atenas

Llegamos justo cuando acaban de abrir a los restos de Epidauro, y sólo entrar nos dirigimos con paso acelerado al teatro para tener la oportunidad de disfrutarlo para nosotros solos durante un rato. La estructura de su teatro, que en su momento llego a tener una capacidad de hasta 17.000 personas, impresiona nada más entrar. Filas y filas, donde los griegos en la antigüedad se sentaban para disfrutar de una buena tragedia clásica. Además del teatro, podéis visitar los restos de la acrópolis, del que cabe destacar el Santuario de Asclepio, y el Museo.

teatro de epidauro

Solos en el gran teatro de Epidauro

Continuamos recorriendo Grecia y nos vamos hasta Nauplio, un pueblo costero al que teníamos muchas ganas de ir después de leer sobre él, pero que nos defraudó un poco.
Su centro histórico repleto de callejuelas, que según habíamos leído estaban increíblemente ambientadas y con mucho encanto, se encontraban vacías así como comercios y restaurantes cerrados. Suponemos que en verano tendrá mucho más encanto, pero he aquí una de las desventajas de viajar en diciembre.
Lo que sin duda nos encantó fue su situación, la ciudad se encuentra sobre una península y con las colinas de Palamidi y AcroNavplio a sus espaldas. Para poder disfrutar de las vistas se debe subir al castillo. Al ser temporada baja, la entrada está a mitad de precio (4€), y aunque el castillo no es nada del otro mundo, la panorámica que tienes de toda la península es una auténtica pasada.

Nauplio

Vistas desde lo alto de la fortaleza de Palamedes

 

Con sabor agridulce después de visitar Nauplio, nos seguimos hasta Micenas, en la llanura argólida. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es conocido por ser el antiguo hogar del Rey Agamenón, uno de los héroes de la guerra de Troya, asesinado aquí. Durante la visita podrás ver las murallas ciclópeas y su famosa Puerta de los Leones, los Círculos de Tumbas, el Palacio Real; y las tumbas de Agamenón y Clytemnestra. La entrada en temporada baja cuesta 6€ (12€ de abril a octubre) e incluye también la visita al Museo.

 

Puerta de los leones Micenas

Puerta de los Leones de Micenas.

Y llega la hora de regresar a Atenas, donde pasaremos la noche con Rubén, nuestro colega en la capital, para al día siguiente irnos hasta Meteora. Aprovechamos que llegamos a media tarde, para salir a dar una vuelta por el barrio y cenar unas deliciosas recomendaciones que nos hizo nuestro anfitrión.

Día 6: Atenas – Arachova – Delfos – Meteora

Madrugón y ¡carretera y manta! De camino a Meteora realizamos dos parada. La primera en Arachova, un pueblo montañoso que se encuentra pintorescamente al pie del monte Parnassós. El pueblo, aunque sea pequeño, está lleno de bares y restaurantes y se ve muy animado. Merece una parada para visitarlo.

 

Arachova

Arachova también se ha unido a la moda de poner su nombre en este bonito mirador.

A sólo 12km de Arachova encontramos los restos arqueológicos de Delfos, otro de los imprescindibles de Grecia. Los restos de por sí ya son impresionantes como: el Templo de Apolo, el teatro, el estadio… Pero el emplazamiento y entorno donde se encontraba la antigua Delfos es, sencillamente, espectacular. La entrada (6 por ser temporada baja, 12€ de abril a octubre) también incluye el Museo Arqueológico, considerado uno de los mejores de Grecia.

 

Delfos

Las ruinas de Delfos fueron uno de los Tops del viaje.

 

Sprint final para llegar a Kalambaka, nuestro campamento base para visitar Meteora, la idea era llegar con el tiempo suficiente para  ver el atardecer. Llegamos justo para la hora del ocaso, pero las nubes no nos dejaron disfrutar del atardecer. Aún así, nos quedamos en un mirador contemplando las enormes formaciones rocosas y los inaccesibles monasterios que se encuentran en sus cimas. Finalmente, al anochecer regresamos a Kalambaka, donde cenamos en un pequeño restaurante llamado Yamas. En esta ocasión nos alojamos en el Giorgos House (aunque no lo recomendamos…).

 

Meteora atardecer

A falta de atardecer, un poco de postureo…

Día 7: Meteora – Ioánnina – Párgas

Como el día anterior no tuvimos atardecer, decidimos madrugar a ver si teníamos suerte con el amanecer, pero resultó que tampoco sería nuestro día de suerte. Sólo abrir la ventana de la habitación nos encontramos con una densa niebla. Aun así, no nos desanimamos y cogimos el coche con la idea de hacer el circuito de unos 17km, aproximadamente, que da la vuelta a los monasterios de Meteora.

De camino al Gran Meteora, ya nos dimos cuenta que la cosa no iba a cambiar, pero igualmente subimos al monasterio y visitamos su interior. Al salir, decidimos volver al pueblo, tomar un café tranquilamente y esperar a ver si se dispersaba la niebla para continuar el circuito y quizás visitar algún otro monasterio. Una hora más tarde, volvimos a Meteora para seguir descubriendo este maravilloso paraje y sus Monasterios en el cielo, pero la niebla persistía, así que realizamos el circuito parando en algunos miradores donde aún se divisaba parcialmente hasta que decidimos poner rumbo a Ioánnina.

 

Meteora niebla

A pesar de la niebla, Meteora es alucinante.

 

Ioánina es la ciudad más grande y capital de Épiro. La urbe se eleva majestuosa sobre el lago Pamvotida. La visita de este lago es interesante, no obstante, lo más interesante es la pequeña isla que se encuentra en su interior, la isla de Jannina. Es considerada como la única isla lacustre habitada en toda Grecia. Se puede acceder a ella con barcos por sólo 2€ el trayecto. En la isla podéis visitar el pequeño pueblo y 7 monasterios ortodoxos.

Además del lago y su isla, en la ciudad destaca su casco antiguo. Así como la fortaleza, rodeada de monumentos turcos como el Palacio de los Pachás, que actualmente alberga el Museo Municipal o la Mezquita de Fethiye.

Después de comer y visitar la ciudad, retomamos el camino hacia Parga, un pintoresco pueblo de la costa de Epiro donde pasaríamos la noche en Valeriana Studios. Llegamos a eso de las 16h, y después de dejar las mochilas en nuestra habitación nos dirigimos a su pequeño puerto de pescadores para, esta vez sí, ver el atardecer y pasear por la playa de Krionéri.

 

Ioanina grecia

Mezquita de Fethiye dentro de la antigua acrópolis de Ioannina.

 

Dia 8: Parga – Lefkada – Náfpaktos

Nos despertamos sin prisas y regresamos al puerto para tomar un café con vistas al Mar Jónico. Más tarde, callejeamos hasta llegar al emblema y orgullo de esta villa, su fortaleza veneciana. Esta se encuentra situada en lo alto de un promontorio, con unas fantásticas vistas, pero al ser invierno nos lo encontramos cerrado. A pesar de ser un destino veraniego, el pueblo tiene un enorme valor histórico y mucho encanto.

Parga

Vistas de Parga desde el espigón.

Dejamos atrás Parga para visitar el norte de la isla de Lefkada. Pero al igual que nos pasó con Nauplio, se trata de un destino de verano, por lo que  casi todo está cerrado y nos vamos un poco defraudados después de visitar el pueblo de Nidri y Lefkada, ‘puerto’ de entrada a la isla. En esta última, además de visitar su casco antiguo aprovechamos para comer un buen gyros. A la entrada del pueblo también encontramos el castillo de Santa Maura, donde se halla el faro y que se puede visitar por sólo 2€.

Reanudamos la marcha hasta llegar a Nafpaktós, donde dormiremos esta noche en el Agni Apartment. Llegamos a la ciudad después de la recomendación de varios expats que viven en Grecia, y menuda recomendación. Sólo llegar decidimos salir a explorar el pueblo y nos enamoró. La ciudad comienza a orillas del mar, protegida por la muralla y por sus torres venecianas; y se va extendiendo hacia la colina hasta llegar al Castillo de Lepanto, en la cima.

Pasear por el centro y por el puerto es una verdadera delicia. En la entrada, al lado de la muralla, se encuentra la estatua de de Miguel de Cervantes. El inmortal escritor español, participó y perdió su mano en la histórica Batalla de Lepanto, la cual dio fin al Imperio Otomano en el Mediterráneo oriental.

Al caer la tarde, las terrazas de los restaurantes y cafés se llena de gente que quiere disfrutar de un perfecto atardecer, pero nosotros preferimos subir hasta el reloj de Lepanto. Es una buena subida, pero desde la torre puedes ver casi cualquier punto de la ciudad y tienes una magnificas vistas del Mar Jónico.

Nafpaktos atardecer

Atardecer en Nafpaktós.

 

Dia 9: Náfpaktos – Corinto – Atenas

Empezamos el día dando otra vuelta por el pueblo a la luz de un radiante sol. Intentamos visitar la Mezquita sin éxito, así que decidimos tomar un café en una terraza con vistas al puerto. Al terminar, recogemos nuestras cosas del apartamento y subimos a lo alto del Castillo de Lepanto para tener otra perspectiva del pueblo.

 

Nafpaktós puerto viejo

El bucólico puerto de Nafpaktós

 

Nos vamos de Náfpaktos a Corinto, en la que será nuestra última parada de este road trip antes de regresar a Atenas. Sólo llegar visitamos los restos de la antigua Corinto, donde se encuentra el Templo de Apolo, construido en el año 550 a.C. Puede que fuese el hecho de haber visto tantos antes pero, de todos los restos que visitamos, estos fueron los que menos nos impresionaron. La sensación de abandono y los pocos paneles informativos con los que ubicarte, nos dejaron una sensación agridulce. Si queréis, también se puede visitar Acrocorinto, la Acrópolis de la Antigua Corinto.

El precio de los restos arqueológicos de Corinto de Noviembre a Marzo es de 4€.

 

templo de apolo corinto

Los tres magníficos con el Templo de Apolo – Corinto

 

Otro de los atractivos de Corinto es su canal, toda una obra maestra de la ingeniería. El Canal de Corinto es una vía de agua de 6 kilómetros de longitud que comunica el mar Egeo con el mar Jónico. Hecho que ahorra 400 kilómetros a los más de 10.000 barcos que lo cruzan cada año.

Periando y Alejandro Magno ya habían pensado en la construcción de un canal muchos siglos atrás. Sin embargo, quien empezó las obras fue Nerón en el siglo I d.C. Lamentablemente nunca llegaron a su fin, hasta que en 1829 se volvió a presentar el proyecto. Finalmente, la construcción del canal se llevó a cabo entre 1881 y 1893 y constituyó una de las mayores obras de la historia.

Canal de Corinto

El asombroso canal de Corinto

 

Dia 10, 11 y 12: Atenas

A diferencia de otras capitales, y a pesar de las dimensiones de la ciudad, en Atenas sus grandes atractivos se concentran en una zona bastante reducida. Por lo que, si os gusta andar, se puede visitar cómodamente a pie.

Nosotros pasamos 3 días, pero si queréis, podéis visitar la mayoría de lugares de interés en un par de días (con visitas a museos y sitios arqueológicos incluidos). Algunas de las atracciones de Atenas que no puedes perderte son:

  • La Acrópolis y el Partenón
  • Museo de la Acrópolis
  • Pasear por los barrios de Monasteraki y Placa
  • Subir al Monte Philopappos y Lycabettus
  • Tomar el metro hasta El Piraeus, el puerto de Atenas
  • El Ágora Antigua y la Ágora Romana

Infografía

 

infografia grecia

Mapa

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